Paisajes encontrados: El Bosco, El Greco, Goya

De repente, una propuesta inédita. “Paisajes encontrados: El Bosco, El Greco, Goya”. Tres grandes maestros presentes en el Museo Lázaro Galdiano, y ahora, interpretados por Jose Manuel Ballester (Madrid, 1960).

La exposición ha sido patrocinada por Idealista y Fundación Banco Santander, que ha cedido una obra de su colección Cristo agonizante con Toledo al fondo, de El Greco.

La muestra, comisariada por Elisa Hernando Calero, parte de un conjunto de obras y una instalación de vídeo-arte de Ballester, en las que el artista sigue reflexionando en torno al concepto de apropiacionismo, sacando a la luz paisajes y aspectos secundarios de las obras pictóricas. Este pintor y fotógrafo, Premio Nacional de Fotografía en el 2010, nos lanza un gran desafío: volcar las obras hacia abajo, vaciarlas de su contenido y dejar que el continente donde fueron instalados los protagonistas de los lienzos, hablen por sí mismos.

Es así como, aprovechando la celebración del 500 aniversario de la muerte de El Bosco, Ballester se propone ahondar en dos obras relevantes. Una Meditaciones de San Juan Bautista, adquirida por Galdiano y prestada ahora a la gran exposición del Museo del Prado y otra, perteneciente a la pinacoteca, El jardín de las delicias, que esta vez, se convierte en una instalación de vídeo-arte que abre ante nuestros ojos un nuevo horizonte, una nueva oportunidad para escribir la historia de Adán y Eva.

San Francisco en éxtasis de El Greco, 1577 – 1580.
Óleo sobre lienzo. Museo Lázaro Galdiano.
Vánitas, de José Manuel Ballester, 2015 – 2016.
Impresión digital sobre tela, 89 X 57 cm.

Ballester nos propone una experiencia pictórica única gracias a la tecnología aplicada a la imagen fotográfica: adentrarnos en los misteriosos espacios creados por artistas tan insignes. Nos acerca así a la creación pictórica. Juega a quitar, poner, rectificar, pero sobre todo, a plantear un nuevo significado de si esa “atmósfera” es sugerente por sí sola o necesitamos a los personajes para nombrar el tema final. La propuesta es de una gran audacia para el espectador común. Contemplando esta obra de El Greco podemos sospechar que un simple atrezzo, como la calavera y el destello de luz sobre esos cielos metálicos, son recursos suficientes para hablar del memento mori. O bien, podría ser, que el santo complete la unión de los elementos para una lectura inequívoca, narrativa.

Quizá, el contraste de las dos imágenes es lo que verdaderamente nos hace reflexionar sobre la necesidad de la figura o el significado absoluto de un fondo. Esto, sin lugar a dudas, sería de una gran ayuda para la pintura abstracta, tan aquejada de ser incomprendida.

Son varios los años que Ballester lleva investigando “en qué medida el contexto condiciona la manera de entender, apreciar y relacionarse con la realidad propia de cada momento histórico, y cómo es determinante en la manera de ver la realidad en toda ejecución artística”. Por tanto, nos cuestiona. Su obra tiene la capacidad de crear una perspecitva histórica para acercarnos, desde nuestra mirada actual, al momento creativo de estos grandes genios. Incluso, deja al descubierto el desafío de continuar la  pincelada de cada uno. Fina y exquisita, alargada y decisiva, gestual e impetuosa, que recubre con el magistral uso -¡Ay, si le vieran!- de las herramientas tecnológicas. Y si no, miren de nuevo el cielo de El Greco.

Goya se enfadaría, el que tanto defendía “el tiempo también pinta”, nunca hubiera imaginado que sus obras se contemplarían a plein air de la realidad virtual.

El aquelarre, de Goya
Lugar para el aquelarre, de José Manuel Ballester

Es así como Ballester, junto a la obra original, expone sus “apropiaciones” en impresión digital, “ la realidad virtual es hoy tan importante como lo fue el descubrimiento de la perspectiva en el Renacimiento”.

Desde el 2007 su proyecto “Espacios Ocultos” le ha permitido recorrer obras maestras del arte, bien de espacios interiores, arquitecturas, o paisajes. Y es que su obra fotográfica convive con este pulso; rodear las aristas puras, acariciar las superfices descubiertas por la luz, recrear el espacio con la elegancia y la pulcritud de quien aprecia una belleza pura.

Post a Comment

Mi experiencia Art-Pro