La vida de Sorolla y su recuerdo

Quedan pocos días para que clausure la exposición ‘Sorolla. Orígenes’.

La primera, que investiga a fondo los comienzos del artista, y en la que se traza cómo Sorolla, desde muy joven, demuestra una gran ambición por demostrar su potencial artístico. Con tan solo 18 años, viaja a Madrid para presentar tres obras marinas en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881 que pasarán desapercibidas.

Un año después regresa a la capital y se dedica plenamente al estudio de la escuela española del Siglo de Oro copiando obras en el Museo del Prado, principalmente de Velázquez y de Ribera, grandes referencias para el movimiento naturalista de la época.

El impacto de la pintura de Velázquez en Sorolla fue profundo. Se convirtió en el mejor representante de la pintura naturalista española: También le interesó el Greco, Ribalta, Ribera y Goya.

Velázquez será la gran referencia a lo largo de toda su vida.

Las hilanderas
Copia de un fragmento de “Las hilanderas “de Velázquez (1882) Museo Sorolla

LA EXPOSICIÓN REGIONAL DE VALENCIA DE 1883

Joven y talentoso Joaquín aspiró a los mismos reconocimientos que cualquier pintor novel podría obtener.
En Valencia se presenta a numerosos certámenes, entre ellos, la Exposición Regional de Valencia abierta de julio a octubre reuniendo los mejores ejemplos. Tuvieron gran éxito pintores como Emilio Sala, Martínez Cubells, y el joven Joaquín Sorolla, quien participó con seis obras.

En esta sala se muestran cuatro obras que presentó al certamen: El oferente. Desnudo masculino, Caballero con banda, La esclava y la paloma. Monja en oración, fue con la que obtuvo su primera medalla de oro y con quien le identificaron con Murillo.

La obra perteneció a su suegro al que Sorolla llamaba su protector mostrándole su agradecimiento por todo el apoyo recibido.

Fragmento de “Monja en oración” (1883). Colección Fundación Bancaja

LOS GRANDES PREMIOS

Serán 1883 y 1884 años claves para Sorolla. Cosechará grandes triunfos que marcaran su porvenir artístico con dos grandes cuadros de historia: Dos de mayo y El grito del Palleter. La pintura de historia era la temática imprescindible para optar a las grandes condecoraciones.

 “Aquí, para darse a conocer y ganar medallas, hay que pintar muertos”

Sorolla

Sorolla trabaja en un cuadro muy ambicioso que representa el alzamiento de Madrid contra la invasión francesa. Al igual que Goya, supo representar los horrores de la Guerra de la Independencia que fueron descritos por Pérez Galdós en Episodios Nacionales redactados entre 1872 y 1912.

Una obra en la que dispuso a sus modelos al aire libre para recrear la escena de la forma más real posible.

 “A fuerza de quemar pólvora y de envolver en humo a los modelos, quiso resucitar ante su vista la escena real , para trasladarla al lienzo tal y como su imaginación se le había presentado” (Beruete, 1921, pp.9-10) 

Obtuvo una medalla de segunda clase. Actualmente, la custodia el Museo Nacional del Prado (las enormes dimensiones del cuadro no permiten su desplazamiento). Se exhibe un primer estudio, de composición resuelta y de mayor naturalidad.

 Tras este éxito, Sorolla se presenta al concurso que organiza la Diputación de Valencia para conceder la pensión o beca de estudios en Roma. Pasa las tres pruebas, la de dibujo, la de temática religiosa y por último el jurado decide plantear el tema de “El grito del Palleter” un hecho ocurrido durante la Guerra de la Independencia. Se trata de Vincent Doménech, “un pobre Palleter le declara la guerra a Napoleón”

Las dos obras representan héroes de hechos históricos ambientados al aire libre. Muestran el enfrentamiento con el ruido que provoca el álgido movimiento. Sorolla ha llegado a comprender el gusto de la época por estas escenas históricas y sumamente dramáticas que sorprenden tanto a entendidos como al vulgo. 

Es así como el tribunal votó unánime a favor de Sorolla para continuar sus estudios en la ciudad eterna. En 1885, próximo a cumplir 22 años parte a Roma con esta consigna que ya entonces predicen:

“Trabajador incansable para su divina carrera, todos los que le conocimos en sus comienzos le auguramos un gran porvenir”