La genialidad de un artista del s. XVII puesto en valor por el s. XX

Si ha habido un pintor icónico por excelencia en el siglo XX, sin duda ha sido El Greco.

Seguramente pensabas que Picasso, que también.

Sin embargo, desde su “redescubrimiento” hacia 1900, su obra no ha dejado de influir en todas las grandes generaciones de artistas nacionales e internacionales.
Uno de los intelectuales que puso en valor de El Greco fue el pedagogo e historiador del Arte Manuel Bartolomé Cossío (Haro, 1857-Madrid, 1935) quien estuvo profundamente ligado a Giner de los Ríos (Ronda, 1839-Madrid, 1915) y a su proyecto modernizador de la enseñanza y la cultura en España: la Institución Libre de Enseñanza (ILE).

Fragmento del cuadro de Giner de los Ríos pintado por Sorolla

Al año siguiente de su muerte,  Cossío (sucesor en la dirección de la Institución) impulsó la Fundación Giner de los Ríos para proteger y continuar el honorable legado pedagógico. 

Este proyecto defendía un objetivo que yo apoyo:  la formación continuada. 

Sí, aprender nos hace felices, el conocimiento nos llena y nos hace crecer como seres humanos que somos. Es, si uno quiere, un continuum, que dura toda la vida.

Hace ya más de cien años, con esta iniciativa, se fomentaba que los parvulitos se familiarizaran con la enseñanza del arte, se les enseñaba a identificar láminas, se les llevaba a visitar museos, y además, concebir la historia del arte como una disciplina científica.

El arte es una materia a la que podemos acceder en cualquier momento de nuestra vida. Abierta a todos, como los museos. Estos, son el lugar perfecto para conocer la historia, al artista y su contexto en contraposición con los de su tiempo, contemplar la evolución y ver, mirar, en vivo, cómo es la obra y qué nos transmite.

Cossío, enarboló gracias a su vocación y lealtad al sistema de  la Institución Libre de Enseñanza,  la institucionalización de la historia del arte como área de conocimiento específica en España. No cesó en su empeño hasta que logró incorporar esta materia en los programas académicos tanto en la enseñanza secundaria como en la universitaria. Le estoy inmensamente agradecida, ¿y tú?. 

Gracias a su gran contribución da a conocer en España y fuera de ella a la figura de El Greco con su primera monografía, una obra fundamental sin la que no se puede entender al artista y su repercusión. Y como dice Javier Portús, conservador y jefe del Departamento de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado, uno de los aspectos más destacables de este libro es que fue uno de los hitos fundacionales de la historia del arte moderna en España.

Frontispicio y portada del primer volumen de «El Greco», de Manuel B. Cossío, Madrid, Victoriano Suárez, 1908, Residencia de Estudiantes, Madrid.

Una de las adquisiciones recientes del Prado es su retrato pintado por Sorolla.. Cossío. Fue miembro del primer Patronato del Museo del Prado, amigo de Sorolla quien, en conmemoración de su centenario, el Prado les une en esta exposición dedicada al género del retrato del valenciano. Y no están solos, les acompaña Aureliano de Beruete hijo, quien durante su etapa como director del Museo del Prado (de 1918 a 1922) creó en 1920 la primera sala dedicada al Greco. 

Fragmento del cuadro de Bartolomé Cossío pintado por Sorolla

Cuéntame, ¿qué ves en el fondo de este retrato? ¿Podrías identificar la obra con algún maestro antiguo?


Un dato importante si tenemos en cuenta que a partir del 13 de junio se inaugura la exposición de Picasso-El Greco en el Museo del Prado. Esta exposición se inauguró en el Kuntsmuseum de Basel y es ahora, que la sede prestadora de El Greco recibe en su casa a estos dos grandes genios españoles de la historia universal del arte.


Es una oportunidad que no debemos dejar pasar de largo.